La clave para el “amor eterno” es trabajar el vínculo de la pareja día a día y saber cómo manejar los conflictos de pareja de forma exitosa, sin desesperarnos, ni frustrarnos cuando no obtenemos resultados positivos inmediatamente. Cuando surgen los conflictos en la pareja perfecta es donde se pone a prueba el amor, aprender a controlar y resolver problemas es lo que mantiene viva la relación.

Siempre que estalle un conflicto es necesario abordarlo de frente, no esquivarlo o posponerlo, muchas parejas piensan que tratar un problema es crear o generar una discusión y, para no discutir, se lo esquiva. Error, esto desembocará en conflictos mucho más agudos a la larga. Cuando discutimos, un defecto propio del ser humano es ser testarudo, orgulloso y no dar el brazo a torcer; siempre debemos ponernos en una postura conciliadora. Lo que se recomienda siempre es evitar este comportamiento (sabemos que es complicado) y de esta manera obtendremos resultados positivos; nunca dejar de lado el respeto y la conciliación.