Muchos piensas que la llegada de un bebé a la pareja es solo sinónimo de alegría y de buena fortuna, pero muchas veces, los padres primerizos no se encuentran preparados para afrontar esta nueva tarea y esto repercute negativamente en sus relaciones personales. Tenemos algunos consejos que podrán serles muy útiles para que la paternidad solo tenga “cosas buenas”. Ante todo debemos comprender que el bebé acabará adoptando una cierta rutina, todo depende de cada bebé y de su organismo. Si podemos aceptar esto, solo debemos tener un poco de paciencia hasta que el pequeño adopte sus horarios de sueño y de alimentación, a partir de allí, todo será mucho más fácil.

Una buena técnica para evitar problemas maritales es impulsando la cooperación y la comunicación en la pareja; el hombre siempre debe comprender que la mujer se lleva la peor parte: el parto y los cambios hormonales, bastan para justificar su ánimo. Repartirse “turnos” u “horarios” para cuidar del pequeño es quizás la mejor opción para evitar un desgaste.