Mi primer beso pasional (francés, por así decir), fue con la empleada doméstica que limpiaba mi casa de la infancia allá por los noventas. Yo tenía 16 años, creo, es decir que era bastante tarado como para no haber besado de esa manera antes. Así que me encontré con que la chica de la limpieza, que tenía 18, y no estaba mal de aspecto, me seducía a diario, y no tardé en enfrentarla en un corredor alejado de la casa, en el subsuelo. La quise besar, retiró su rostro, y yo le pegunté si tenía miedo.
"¿miedo?", dijo, y tomó mi rostro con sus manos y así comenzó mi primer beso.
Estaba excitado, y no tenía mucha idea, aunque parezca mentira, de qué hacer. Lo único que hice fue meterle la lengua en la boca desesperadamente, como un estacazo, y algo así como que empecé a realizar movimientos de lamidas. Fui tan tosco y novato que la chica me detuvo y me dijo "sos un poco brusco, vos", lo que provocó en mí un nerviosismo y una especie de ataque de histeria. "Hacelo más suave, así", me dijo, notando evidentemente que se encontraba frente a una criatura febril y muy pero muy ansiosa.
Fue algo bueno, ella notó mi inexperiencia en el acto y sin decir mucho, sólo con su beso, me enseñó la forma correcta (una de las formas correctas) de hacerlo. Hoy la recuerdo con cariño (Sole), y a veces tambien con cierta excitación de esas que llegan del pasado, cuando uno es pura piel en carne viva aún, y todo llega con un impacto sobrecogedor.
De más está decir que el asunto con la empleada doméstica no terminó allí, los besos siguieron, y algunas cosas más, aunque no cumplí mi cometido final, que era acostarme con ella. Eso no ocurrió. Mi primera relación sexual fue con una amiga de mi madre, una vecina del barrio que tenía 45 años... Pera esa... Esa es otra historia....