¿Enamorada de mi primo?
Soy una chica española de 20 años. Vivo en el Pais Vasco exactamente. Tengo novio desde hace casi tres años y estoy muy feliz con él. Es todo lo que siempre he querido: cariñoso, atento, muy pendiente de mi, comprensivo, amable, con casi mis mismos gustos, mas bueno que el pan... Lo único que le falla un poco es que es muy aprensivo y ello hace que me toque hacer las labores de consuelo mas a menudo que lo normal.
Todo suena perfectísimo, hasta hace apenas una semana estaba segura de que era la persona con la que sería capaz de formar una familia, tener una vida... Pero ahora mismo no sé.
¿Qué ha sucedido?… Sucede que no estoy segura, pero creo que me estoy enamorando, o que me gusta mas que como un capricho, de mi primo tercero (Su padre y mi madre son primos carnales... su abuelo y mi abuela son hermanos).
Él ha vivido en Argentina hasta hace 5 años. Sus abuelos (tíos de mi madre) emigraron allí en tiempos de crisis (esos en los que tanta gente se fue de España). Sus padres (los de mi primo tercero) se conocieron allí. Su madre es argentina, vamos. Mi padre estuvo trabajando un par de años en Argentina cuando yo tenía unos 10 años. Mi madre, mi hermano y yo íbamos allí en verano (nuestro verano, su invierno) para estar con él. Fue entonces cuando le conocí, pero a esa edad para mi pasaba desapercibido totalmente y yo para él también. Él jugaba mas con mi hermano pequeño y yo con su hermana mayor.
Como ya he dicho, vinieron a vivir aquí hace cinco años. La primera vez que nos vimos, cuando yo tenía 15 y el 14 años (soy unos meses mayor que él) no hablamos mucho tampoco, yo seguí mas con su hermana y él con mi hermano. A partir de la segunda vez ya comenzaron a surgir cosas entre nosotros. Nos juntamos un puente un poco largo en mi pueblo (de castilla y león, muy pequeño y de estos en los que no hay ni un pequeño supermercado, ni semáforos y todo el mundo conoce a todo el mundo y es primo de todo el mundo). Es el sitio donde nacieron y se conocieron tanto mis abuelos como los suyos.
Él se comportaba conmigo de manera muy cariñosa, me hacía rabiar... Nos pasamos las noches charlando de todo un poco a la luz de las estrellas. Era como si nos conociéramos de toda la vida, creo que gané mas confianza con él en 2 noches que con mi mejor amigo en 10 años. Yo en aquel entonces tenía novio, pero nos iba mal. Mi primo (llamémosle Álex por comodidad) me escuchó, me aconsejó... Cuando acabó el fin de semana familiar él me llamaba todos los días. Nos podíamos pasar 2 horas diarias hablando, o mas... Siempre me escuchaba, me consolaba y me contaba sus problemas para que yo hiciera lo mismo.
Pasado algún tiempo dejamos de llamarnos tan a menudo, y al final acabamos perdiendo el contacto. Solo nos mandábamos algún mensaje o algún e-mail de vez en cuando.
Al año siguiente, en verano, volvieron al pueblo. En verano el pueblo se llena de gente de mi edad, todos somos un grupillo bastante grande y la verdad es que lo pasamos muy bien. Asi que mis primos (tanto Álex como su hermana mayor) se unieron al grupo. Álex volvía a estar muy cerca mío, pero yo pasaba un poco del tema. Me había dado cuenta de que si seguía así con él me acabaría gustando, así que pasé mas tiempo con mis amigos del pueblo, aunque también tuviera alguna conversación seria con él.
Pasado un año y medio de aquello fuimos mis padres, mi hermano y yo a Valencia, a visitarlos a ellos. Yo en aquel entonces ya estaba con mi novio actual. Álex también tenía novia y ella se pasó todo el puente que estuvimos nosotros también en su casa. Aquella vez no tuvimos ni momentos de confesiones ni demasiado contacto. Yo me pasé el puente con su hermana y mi hermano con el hermano pequeño de Álex. Lo pasé bien, y la verdad es que ahora no entiendo como, pero no me molestó que no me hiciera caso o que estuviera todo el día pegado a su novia. Yo estaba muy bien con mi novio y ni se me pasó por la cabeza siquiera.
La última vez que nos hemos juntado ha sido hace 10 días, para un evento familiar que hemos tenido en común. Ha sido en Aragón, por lo que para hacer una quedada nuestros padres decidieron alquilar una casa rural y quedarnos una semana por allí.
Álex de nuevo estuvo conmigo como las primeras veces. Por el día nos lo pasábamos haciendo turismo y por la noche todos los primos (sus hermanos, él, mi hermano y yo) nos quedábamos charlando en el terreno de la casa. La segunda noche se fueron todos poco a poco y nos quedamos él y yo hablando hasta las 4 de la mañana. Hablamos de todo de nuevo. Entre otras cosas me contó que tenía otra novia, pero que no estaba muy a gusto con ella.
Toda la semana estuvo muy atento, ayudándome en algunos momentos, con gestos muy caballerosos por su parte. La última noche de nuevo nos quedamos los dos solos. Hacía un calor horrible dentro de la casa (Aragón en pleno verano...), así que nos sacamos las almohadas y una mantita de las habitaciones y nos quedamos en unas hamacas que había en el porche de la casa. Estuvimos hablando mucho tiempo. Los dos nos fuimos acercando el uno al otro. Nos abrazamos, nos dijimos que nos echaríamos de menos. Los gestos que tuvimos el uno con el otro podrían haber pasado tranquilamente por los de una pareja. Él me acariciaba la cara, jugaba con mi pelo, me miraba fijamente a los ojos... Las primeras veces yo me apartaba, hacía gestos graciosos para no sentirme tan incómoda, como sacarle la lengua, inflar los mofletes...
Supongo que empezó a ver en mi cara que me pasaba algo. Yo estaba analizando lo que sentía por él en esos momentos, pensando en lo que había sentido todo este tiempo. Me preguntó qué me preocupaba.
Yo al principio le dije que nada, por miedo. Decirle cualquier cosa iba a complicar mucho las cosas. “Primos, ambos con pareja mas o menos estable...”, pensé. Él insistió en que algo me pasaba, hasta que le dije que sí, pero que no podía contárselo. Se enfadó un poco, me dijo que le molestaba que no confiara en él. Me volvió a abrazar desde atrás, me sentó sobre sus piernas y me dijo que deshiciera el nudo que tenía en mi garganta, mientras pasaba sus dedos por mi cuello. Seguí diciéndole que no podía.
Al de un rato él se puso fatal, con cara de querer llorar, no pude soportar verle así y le dije simplemente “¿Tú nunca has querido algo que está mal?”. En ese momento fue él el que habló. Me dijo a ver si creía que todo lo de las llamadas eternas por teléfono, las conversaciones, el hacerme rabiar y tomarme el pelo no era por nada en especial. Que yo le gustaba. Le miré y creo que se quedó un poco cortado. “Era a eso a lo que te referías, ¿no?”, me preguntó. Yo asentí. Me abrazó de nuevo y acercó sus labios a los míos con intención de besarme. En el último momento le aparté, bajando la mirada. Me dijo que lo comprendía y que iba a respetar lo que yo quisiera.
Todo lo que pasó a continuación lo tengo un poco borroso. Sólo sé que le hice llorar cuando le dije que teníamos que seguir como antes, porque había muchas cosas en nuestra contra. Sé que nos besamos, que me robó un beso y que yo le regalé el que iba a ser el último. Sé que me dijo que daría cualquier cosa por poder estar conmigo y que siempre le iba a tener allí para lo que fuera. Sé que yo me quedé con ganas de volver a besarle, pero por mi cabeza pasaba la cara de mi novio. Nos dieron las siete y veinte. A las ocho nos levantaban para hacer las maletas y marcharnos, unos al País Vasco y otros a Valencia. Siete horas de viaje de uno a otro. Esa noche no dormí. Me eché en la cama de siete y media a ocho. Él ni eso, se quedó en las hamacas escuchando música. A la mañana siguiente nos comportamos como siempre ante nuestos padres, hermanos o primos. Pero en las pocas ocasiones en las que nos quedábamos solos nos abrazábamos y nuestras manos se unían. Ni un beso mas, pero si muchos gestos de cariño.
Ahora él vuelve a estar en Valencia con su novia y yo aquí con mi novio. Me siento fatal. Sé que quiero a mi novio, pero muchas veces cuando estoy con él pasa por mi cabeza la cara de mi primo. Ademas no soy una persona acostumbrada a mentir de esta manera. A mi novio siempre le he contado todo. Incluso una vez que estuve a punto de serle infiel. Se lo he contado porque seguía teniendo claro que le quería a él. Él me perdonó, y me dijo que sería capaz de perdonarme cualquier cosa. Pero yo no sé lo que siento ahora y aunque sé que le sigo queriendo, amando sería capaz de decir, no se lo que siento por mi primo.
Por eso, no sé qué hacer. Estoy hecha un lío y soy incapaz de aclarar mis ideas.
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